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UNA NOCHE, PERDIDO EN TU GALAXIA.

Querido diario

“Querido diario.

Me siento sucia.

Entre lágrimas, dolor y mucho asco, repito miles de veces “Yo no tengo la culpa”. Me miro al espejo una y otra vez, mi llanto no se detiene, no puedo dejar de sentirme así.

Mi mamá volvió a preguntarme esta mañana si pasaba algo raro, no pude decirle nada, siento que ella no entendería. Extraño ser feliz, extraño mi vida y siento que ya estoy muerta.

Hoy corté mi cabello, todos me miraban al llegar a casa y se asombraban, yo lo amaba; pero sentí la necesidad de cortarlo… Disculpa las lágrimas que caen en tus páginas, disculpa por tener que cargar con todo, un pequeño diario no puede soportar tanto dolor.

Me rindo, no puedo más con esto.

Lo siento mamá, sé que siempre dijiste que era tu niña, pero ya no me siento así. Me rompieron, quebraron todo en mí, mamá, es algo que no se puede reparar, quiero correr a tus brazos y gritar todo lo que pasó, no puedo mamá.

*Las lágrimas no dejan de caer*

¿Cómo pudo hacerme esto?

Aún siento su respiración, aún escucho su voz.

¿Cómo pudo destruirme?

Yo confiaba en él.

Quiero olvidarlo todo, destruir cada recuerdo y se me hace imposible.

Esa maldita mañana ¿Por qué tuviste que irte mamá?

Recuerdo escuchar sus pasos acercándose a mi habitación, cada segundo que pasaba sentía que lo veía en cámara lenta, mire hacia la puerta y me dijo “Estamos solos”. ¿Mamá por qué te fuiste?

Solo sonreí, pensando que todo era normal; “Que linda estas” me dijo mientras su mano tocaba mi cabello, mis manos tiemblan al escribir esto. Me acarició la cara, cada vez era más incómodo, decidí alejarme un poco, me tomó por el brazo muy fuerte y me preguntó “¿A dónde vas?”

Tenía miedo mamá, su mirada era diferente y sentía que ya no lo conocía. Me tiró hacia la cama y puso su mano en mi cuello, mientras deslizaba sus dedos por mi abdomen, bajaba lentamente y al mismo tiempo intentaba besarme; Juro que intenté gritar, intenté correr y alejarme de él, pero ni un músculo de mi cuerpo reaccionaba, solo sentía las cálidas lágrimas deslizándose en mis mejillas; el tiempo se detuvo y el mundo conspiró a su favor, nadie pudo impedirlo, el tocó cada espacio de mi piel, me volteó mientras arrancaba la ropa de mi cuerpo, todo pasaba lento, aún puedo escuchar su asquerosa voz diciéndome “Te va a encantar”. Con una mano enredó mi cabello en su antebrazo y con la otra mano terminó de quitar la parte inferior de mi ropa.

Dolió, dolió como nunca, él me vio llorar, notó como me destruía y cada vez lo hacía más fuerte; pasaba sus asquerosas manos por mi cuerpo, yo solo estaba como una muñeca sin alma, esperando que todo terminara rápido, ya no quería sufrir más. Al terminar sonrió, se levantó y se fue, allí me encontraba, acostada en mi cama, sábanas blancas machadas de sangre; caminé al baño, estuve muchas horas allí, pero nunca pude dejar de sentirme asquerosa, aún cierro los ojos y lo veo, lo siento; siento sus manos tocándome y sus labios pasando por mi piel.

Mamá me siento sucia.

Perdón, todo acabará.

Espero que no me odies mamá, pero no pude decirte quien me violó, cada noche me acercaba y lo intentaba, los recuerdos me atacaban y me destruían por dentro y no dejaban que te hablara.

Nunca pude decirte, ya que se me hace muy difícil decirte, que la persona que destruyó todo en mí es la misma a quien yo le llamo “Papá”.

Lo siento Madre.

Querido diario, perdón por decidir suicidarme.”

*Se abre la puerta*

¡No lo hagas!

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