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Tiempo

“Disfruta cada momento de tu vida como si fuera el ultimo”

“Entonces decidí mirar tus ojos, alejarme de la tristeza que abrumaba mi vida y refugiarme en tu pecho, decidí ser feliz contigo.”

Perla Hernández, ese es mi nombre, una huérfana más, sin recibir el amor de padres, sin celebrar mis cumpleaños, sin siquiera saber que es un regalo de navidad.

Hoy tengo 24 años, nunca sentí curiosidad por saber quienes eran mis padres, hasta que cumplí mis 20; fue entonces que decidí investigar un poco más acerca de mi vida y fue entonces cuando todo se empeoro.

Mi vida nunca fue perfecta, pero intentaba luchar contra todo, defendía mis sueños, deseo ser doctora, demostrarle al universo que a pesar de todo yo puedo lograrlo.

17 de enero, mi cumpleaños, 20 años tenía y ese mismo día me propuse a buscar a mis padres, solo bastaron 4 meses para obtener la ubicación de mi madre… Una adicta a la cocaína, que vivía con su hermano, “mi tío” … Ambos adictos, no importaba como era ella, yo solo deseaba saber ¿Por qué?

La enfrenté, la mire a los ojos y le pregunte ¿Por qué me abandonaste?

Entonces escuche como tío se reía y gritaba

“NO TE ABANDONÓ, TE VENDIÓ”

Fui vendida, como objeto… Luego de que ese señor gritará eso, ella con lágrimas en sus ojos solo cerro la puerta, mientras susurraba “Lo siento”

Soy una huérfana, que mi madre me vendió, quizás para comprarse droga o no lo sé, pero siempre me pregunto

¿Por qué estoy viva? ¿Cómo llegué a mi orfanato?

7 meses después de encontrar a mi madre, recibí una llamada, era ella me dijo que necesitaba contarme lo que ocurrió…

Le pregunté que donde estaba…

“Hospital central”

Y sí, fui a verla, allí estaba en una cama, sus orificios nasales casi inservibles, su expresión facial era irreconocible, entonces lo supe, solo había estado dos veces frente a mi madre y ese sería el último momento con ella.

“Hola”

“Hola, mi pequeña” – Me miró con lágrimas en sus ojos.

“Deseabas hablar conmigo”

“Yo no te vendí, desde que estaba embarazada mi vida no era la mejor, tu padre era un delincuente más, yo una adicta… Sé que esto muy fuerte, pero yo le entregaba mi cuerpo a tu padre a cambio de droga… Así naciste tú… Yo soy lo peor que existe en este mundo y sé que nunca podrás perdonarme, pero mereces saber la verdad… A todos les dije que te había vendido, tú no merecías eso, eras tan hermosa, tan pequeña, yo no iba a dejar que lo único bueno que había hecho en mi vida destruyeran, yo te deje en aquel orfanato, yo te lleve allí y desde entonces supe que nunca iba ser feliz, entregue lo más hermoso de mi existencia, te entregue a ti…” Las lágrimas no paraban de caer, sus ojos me decían a gritos “Lo siento”.

“Mamá…”

“¿Me dijiste mamá?”- Una sonrisa se dibujó en su rostro.

“A pesar de todo… te perdono”- Tomé sus manos, estaban frías.

“Perla… Ese nombre… Tú eres mi Perla”- Me miró fijamente, una sonrisa me entregó y exhaló su último suspiro.

Sé que muchos dirán, “Ella pudo luchar por ti”, pero pocos entenderán el dolor que sufrió toda su vida solo por protegerme.

A donde sea que estés, por siempre te amaré, mamá.

Posdata: Lo logré, le demostré al universo que a pesar de todo yo podía lograrlo.


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