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Principio.

“Este es el fin”.

Creía que mi vida cambiaría el día de tu partida, que el vacío que dejarías en mi vida sería tan grande que nadie podría llenarlo.

Sentía que todo lo que había vivido contigo llenaría mi vida de un dolor tan inmenso que nunca podría repararlo.

Y eso fue lo qué pasó, era el fin de mi existencia.

Y ahí me encontraba sentado esperando el metro para ir a mi trabajo, mis auriculares puestos evitando el bullicio de una sociedad que te juzga por amar, recordando lo mal que me habías tratado… ¿porqué no decirlo? Algunas veces debemos desahogarnos, mire hacia un lado y vi a un pequeño niño diciéndole a su mamá “¿Cual es el significado de felicidad?” Su mamá tomo su celular y en Google buscó cuál es el significado, su pequeño le dijo “Mamá, no me entiendes, yo quiero saber cuál es el significado de la felicidad”. La madre aún sin entender la pregunta lo tomo de la mano y le dijo “Haz silencio”

“¿Cuál es el significado de felicidad?” ¿Es esperar que otra persona llene el espacio vacío en tu alma?

Creo que no, entonces mire a la profundo de mi alma y de mi existencia y dije: “No es el fin, alguien que te hizo sufrir no merece ser tu felicidad.”

Recordé la hermosa sonrisa de mi madre, ese primer beso cuando aún era un pequeño, esos juegos en las tardes que acaban cuando mamá me llamaba para cenar, recordé el abrazo de mi abuela y los regaños de mi abuelo, esos consejos de mi papá que siempre terminaban en “Cuando seas mayor hablaremos de esto”, esas conversaciones llenas de risas con mi hermano, recordé todo lo que me llenaba de vida, recordé a mi mamá y mis deseos para que ella sea eterna, recordé que en este mundo todo se acaba y que no podía perder un segundo más sin decirle a quien de verdad merece escuchar un “Te amo”

Tome mi teléfono antes de que el metro llegara y llame…

“Hola, solo llamaba para decirte gracias por todo, te amo mamá.”

Colgué, no deje que dijera ni una sola palabra sonreí y me sentí un poco mejor, luego envié una mensaje. “Creo que ya soy un poco mayor para todos los consejos que me debes, papá.”

Le marqué a mi hermano y le dije “¿Nos vemos está noche? Nos vendría bien un poco de risa.”

Luego llame a mis abuelos para contarles que todo estaba bien, que los amaba. Mire el cielo y dije “A ustedes aún los amo, nunca los olvidaré, abuelos.”

“Este no es el fin.”

Mi felicidad no depende alguien que me hace sufrir.

Posdata: Gracias madre por todo lo que das por mi.

Posdata de la posdata: Gracias por cada día de mi existencia, Dios.

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