Confesión de un enamorado.

Photo by Gantas Vaičiulėnas from Pexels

“Yo confieso amarte hasta el final de mi existencia.”

Sí, sí amada mía, lo hago sin dudar… Es que como tú en mi vida, nadie ocupará ese lugar.

Tus ojos, tus labios y tu manera de amar, joder, es que como no me iba a enamorar. Como no hacerlo, si miro tu hermoso cabello como baila con el viento y pienso que Dios creo lo más hermoso del universo.

Esa manera tan peculiar de amar, de vivir, incluso de llorar… Esas ganas infinitas de bailar y ni hablemos de tu manera de pensar.
Es que contigo, lo juro, encontré mi lugar.

Es que sí, amada mía, eres la razón de la existencia de mis días, es que solo deseo que seas mía… Tan mía como aquel día que en tu cama hicimos poesía.

Recuerdo como recitabas esos versos, esos que hacían temblar el universo, como mis manos en tu piel simulaban pintar un lienzo… Recuerdo hacerte mía, tan mía y créeme lo haré de por vida.

Hicimos poesía, mis manos en tu piel y tu boca en la mía… Es que sí amada mía, tu manera de hacer el amor ¡Madre mía!

Esa manera de tocarme y de gritar “ahora yo arriba”, esas noches en que me jurabas que solo eres mía, no tenías que hacerlo, yo ya lo sabía.

Esos gemidos entre “Te amo”, esas noches desnudos en las que de besos nos llenamos… Esas noches cuando mi prioridad era recorrer con besos tu espalda, mientras tú susurrabas “Por favor, no te detengas, no lo hagas”.

Recuerdo mis manos en tus manos, mis labios en tu ombligo, mientras lentamente bajaba y tú susurrabas “no te detengas” entre gemidos.

Sí, sí amada mía, tu y yo hicimos poesía, hicimos mucho más, por esa y muchas razones, nunca te dejaré de amar.

Deja un comentario

¡COMPRA AHORA!
¡COMPARTE!
Share on facebook
Share on twitter
Share on pinterest
Share on whatsapp
A %d blogueros les gusta esto: