¡SÍGUENOS!
¡COMPARTE!
Share on facebook
Share on twitter
Share on pinterest
Share on whatsapp

¿Café?

Capítulo 1 -Alba

La lluvia caía lentamente por mi ventana, mis manos frías extrañaban su piel, el tiempo a su lado fue demasiado corto, no pensé amar así, no pensé enamorarme así.
La vida da tantas vueltas y en una de esas sin saberlo, la conocí. Era hermosa, era simple y sencillamente hermosa, mis ojos no creían lo que veía, no podía existir alguien como ella, pero ahí estaba, un rayo de luz entre tanta oscuridad.

No creía en el amor hasta que la encontré, sin buscarla llegó a mi vida y pensé en nunca dejarla ir, incluso antes de tenerla en mis brazos. ¿Cómo conquistarla?  No tenía idea de como hacerlo, pero debía ser mía; y cuando digo “Mía” no lo digo por tenerla atada, no podría, sería como arrancar la rosa más hermosa, al paso del tiempo se marchitará . Ella era mía y ni siquiera lo sabía. Al decir “Mía” era en la manera en que ella llenaba cada espacio de mi ser, era un “Mía” que sin notarlo era todo lo contrario, Yo era de ella, todo en mi era de ella.

Entre recuerdos y fotografías, examinó cada detalle buscando una y otra vez el momento en que la perdí, ese pequeño momento en que se fue y jamás volvió. ¿Una historia de amor?   quizás lo sea.

¿Su nombre? Su nombre era Marian Miranda, recuerdo la primera vez que escuché su nombre, fue en aquella cafetería, pero más adelante contaré sobre eso.

Al hablar de ella olvide en presentarme, mi nombre es Alvaro Sevilla y estoy a punto de contarles la mejor historia de mi vida.

Mi historia empieza como cualquier otra, un joven peleando contra un enorme mundo, alguien que poco a poco desea crecer, en fin, este mundo te obliga a ser fuerte. Una mañana desperté, como cada día, sin saber que todo cambiaría.

“Ring Ring” 6:00 am, suena el despertador de la habitación, una mañana más que tengo que combatir el sueño, despierto en un cuarto un poco desordenado, sucia en cada esquina, siempre ocupado para intentar ordenarlo, camino hacia el baño mientras pienso sobre que debo escribir ahora, exacto soy escritor, los poemas son mi pasión, un poco difícil escribir sobre amor en un mundo lleno de odio.

Irónicamente escribo sobre “El amor” pero nunca he amado, aún no llega alguien que me ponga el mundo de cabeza, quizás mi media naranja alguien más se la comió. En la regadera pienso en la reunión que tengo este día, es algo importante, de ella depende mi futuro, una editorial está interesada en mis poemas, desean verme y hablar conmigo. Salgo de mi casa, unos auriculares que siempre me han sido fiel, una lista de reproducción que siempre me ayuda a escribir y un largo camino a la editorial.

Camino a ese lugar pensé en las pocas oportunidades que había tenido y la cantidad de rechazos y fracasos, mi mente me repetía “Una vez más” “Solo un intento más” y aunque nada de esto lo hacía por dinero o fama, mi situación económica, era pésima, lleno de problemas y muchas preocupaciones, quizás tantas que me llenaban de bloqueos a la hora de escribir.

¿Por qué escribir?  porque deseaba que todos leyeran lo que deseo expresar, para intentar enseñar un poco sobre el amor y sobre la vida, que cursi ¿verdad? un poco cliché diría yo.

Al llegar a ese edificio, un gran edificio, me volví a preguntar ¿Puedo hacerlo? Lleno de nervios caminé dentro de esos pasillos que parecían nunca tener un final, una reunión entre los editores, administrativos y yo. Empecé y miré sus rostros, era una expresión que desde metros de distancia podía notar el rechazo, continué con un poco de esperanza, era mi última oportunidad, la única oportunidad para salir de donde estaba.

Por favor, detente. –  Mirándome respondió el dueño de la editorial. 

Sé  lo mucho que deseas imprimir un libro con nuestra editorial y no quiero decir que sea malo tu trabajo, solo que no es lo que buscamos, los poemas no generarán el interés que necesitamos en nuestros lectores, lo siento mucho, puedes escribir una historia postapocalíptica, aunque hay muchas es lo que se está leyendo en estos días, cuando los poemas vuelvan a estar de moda, quizás te llamemos. – Mientras escuchaba esto, mi mundo se venía abajo. 

Muchas gracias por su tiempo…- Fue lo único, tomé todo y camine a la puerta.

Otra vez en el largo pasillo, ahora un poco diferente, las esperanzas se quedaron dentro de esas oficinas, las esperanzas murieron en realidad.

Al salir mire a mi alrededor y me pregunté ¿Y ahora qué? no tenía dinero, no tenía otro trabajo y el poco dinero ahorrado no me alcanzaría ni siquiera para terminar este mes.
Camino a casa entre sentimientos rotos y sueños destruidos y en un ataque  de desesperación entre en un pequeño café, afuera de él tenía un letrero que decía que se necesitaba personal, específicamente un mensajero, alguien que se encargará de las entregas del local y de buscar todo lo que se necesitará en el mismo. Entré, me senté en la esquina tratando de entender cómo poder cumplir estos sueños o si debía abandonarlos.

Fue en ese momento, un segundo basto para que todo ocurriera, mire al mostrador, ahí se encontraba ella, una cara delicada, parecía que estuviera tallada por los propios ángeles, su cabello oscuro, cada hebra brillaba y me hacía delirar, su sonrisa hacía que mis problemas desaparecieran. ¿Una mujer? Creo que era una diosa, creo que era todo lo que mi vida necesitaba, ninguno de los poemas que había escrito eran tan hermosos como ella, ella era poesía, ella era vida.

Se acercó a mí, su caminar me hacía viajar, me sentía en otro lugar, el mundo se detuvo para que pudiera admirar su belleza, los segundos del reloj dejaron de avanzar, lo único que podía mirar era a ella. Llegó donde estaba me miró, sonrió y con una dulce voz me preguntó.
“¿Café?”.


Deja un comentario

No dejes de leerme

Suscríbete y recibe todas mis historias

Recibe notificaciones, no dejes de leerme

A %d blogueros les gusta esto: